TEA y conciliación familiar
TEA y conciliación familiar
Una de las dificultades que abordamos más a menudo en el grupo de madres tiene que ver con la logística de aquellas familias que tiene más de un hijo. A veces tratamos de buscar actividades, planes donde podamos estar todos, e incluso un centro escolar donde puedan ir todos los hermanos. Aunque es posible, y deseable, contar con momentos en familia, lo cierto es que no siempre es posible estar conciliando actividades interesantes para todos, y a veces solo puede lograrse si alguno renuncia a algo. En ocasiones el hermano querrá ir a sitios donde su hermano con TEA no va a pasarlo bien; o donde sabemos que mamá o papá tendrán que estar ocupándose de él segundo a segundo. Pero también habrá veces que las actividades que él prefiera hacer sean aburridas o repetitivas para su hermano (especialmente cuando va llegando la preadolescencia). Como siempre, hablar es clave:
1) Debemos dar este espacio y estar siempre dispuestos a escuchar, pero también a responder a preguntas de las que en ocasiones escapamos.
2) Hablar con los hermanos del diagnóstico o del futuro es necesario, aunque es mejor esperar a que sean ellos quienes se hagan estas preguntas. Animarles a expresar sus miedos, responder de manera ajustada a su edad a sus incertidumbres, y no fingir tener todas las respuestas. Si os preguntan ¿mi hermano va a hablar?, es mejor responder con sinceridad que minimizar o esconder las dificultades. Para un niño es mejor saber que tenemos herramientas para enfrentarnos a los desafíos que intentar convencerles de que no tenemos problemas o de que nuestra vida es completamente normal -cuando en ocasiones ellos perciben que no lo es. Reconocer que a veces nuestra vida es complicada puede ser muy reconfortante.
3) Los hermanos de las personas con TEA tienen derecho a su propio espacio y a tener y a hacer cosas que no están relacionadas con su hermano; pero también tienen un papel importante en su vida. Encontrar este equilibrio no es sencillo y la mayoría de las veces es el resultado de un proceso que además no acaba y cambia con la edad.
